No cabe duda que ser bisexual es de las cosas mas difíciles en la vida, estamos entre la espada y la pared literalmente, la belleza de la mujer nos envuelve en su sedosa piel, sus dulces labios, el furioso cabello y sus ojos que parecen prendar nuestras almas de deseos mas allá de lo profano donde lo sublime se mezcla con lo pérfido.
Sin embargo no menos atractiva es la mirada fuerte de un hombre con fuego de fulgor insaciante, con malicia inocente, con ansias de hacer sin dejarse caer, de ver la fuerza en su piel desnuda que se quiebra ante la más mínima provocación, esos labios fuertes, esa espalda amplia acompañada de una voz fuerte siendo quebrada por causa propia.
La vida de un bisexual se vive al filo de la navaja, no hay lugar mas peligroso que aquella frontera entre la fuerza masculina y la delicadeza embrutecedora de una bella dama, cualquier extremo es igual de perfecto en su existir e igual de peligroso por naturaleza. Vivir entre la luz y la sombra tiñe de colores grisáceos la vida, nos empujan a elegir aunque algún día quizás nos dejen solos…